Esa mirada que intimaba y a la vez callaba
en aquel atardecer envuelto de ilusiones .
Una realidad diferente a la acostumbrada
donde aquellos labios se rozaban.
Un manantial de caricias la abrigaba
en un anochecer cubierto de sombras,
dos almas desveladas se encontraban
y aquella sed con un beso era curada.
Sin decir una palabra
comunicados a través de miradas,
entablaron su propia lengua,
ella y él en la rivera.
Un instante de extrema búsqueda,
afloraba su reflejo en el agua.
Sólo se trataba de cerrar los ojos
y dejarse llevar por los sentidos.
Aquel sol brillaba y calentaba
Lentamente amanecía.
Y mientras el silencio callaba
sus rostros se estremecían.
No se hizo ninguna mención,
tampoco se habló de amor.
Saben que siempre se recordarán
Pero jamás se conocerán..